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APUNTES SOBRE EL ATENTADO CON CARRO BOMBA EN BOGOTÁ D.C.

Volvió el uribismo al poder y con ellos el recrudecimiento de la guerra en Colombia; volvieron los atentados con carros bomba, la fuerza pública activo con mayor auge los falsos positivos judiciales y extrajudiciales, se han aumentado nuevamente las desapariciones, los desplazamientos y las masacres al tiempo que los medios de [des]comunicación solo tejen cortinas de humo.

Empezaron nuevamente a regalarnos miedo para vendernos seguridad. El [sub]presidente de la república de Colombia, Iván Duque, el Ministro de Defensa y los altos mandos militares, luego del atentado con carro bomba ocurrido ayer sobre las 9:30 am en la Escuela General Santander, ubicada al sur de Bogotá D.C., que dejo como saldo 68 heridos y más de 20 muertos, entre ellos, José Aldemar Rojas Rodríguez, presunto miembro de la guerrilla del ELN autor suicida que se inmoló en el acto, consideran que Colombia está viviendo una verdadera emergencia y han ordenado el acuartelamiento de primer grado de todas las Fuerzas Militares y de Policía, lo que significa la disposición plena de todos los uniformados.

No olvidemos que algo similar ocurrió en el año 2002 cuando gobernaba de manera directa el hoy senador, Alvaro Uribe Vélez, quien hacia el mes de agosto de ese mismo año, luego de ordenar del acuartelamiento de las Fuerzas Militares y de Policía, decretó el Estado de Conmoción Interior y a través del Decreto 183 creó un impuesto sobre el patrimonio para preservar la supuesta «seguridad democrática» con una tarifa de 1,2 por ciento, y violo el derecho a la intimidad de los ciudadanos al ordenar escuchar las llamadas telefónicas a móviles y fijos porque según palabras de la Entonces Ministra de Defensa hoy vicepresidenta de la Republica, Martha Lucía Ramírez, “… muchos de los planes terroristas se coordinan por este medio”, además, ordenó la creación de mecanismos para agilizar los registros, inspecciones y allanamientos a todas aquellas personas de las que en su gobierno se sospechara que pertenecían a grupos guerrilleros.

Lo peor de todo esto es que, hoy por hoy, es de conocimiento publico que los atentados por los cuales Alvaro Uribe Velez, decretó el Estado de Conmoción Interior, se trató de un plan maquiavélico montado por oficiales del Ejercito Nacional de Colombia para hacer creer a la opinión pública que la “política de seguridad democrática” de ese gobierno si daba frutos, y que eran capaces de contener y anticiparse a los supuestos planes terroristas del extinto grupo guerrillero FARC-EP, sin embargo, uno de sus montajes no salió del todo bien dado que un carro bomba implantado por el Ejercito Nacional de Colombia en el desarrollo de ese plan, mató al ciudadano José Antonio Vargas, quien en ese momento fue presentado como una víctima más de la guerrilla de las FARC-EP.

Por eso antes de apresurarnos a creer las acusaciones en contra del Ejercito de Liberación Nacional ELN, como ciudadanos críticos debemos considerar todas la hipótesis posibles sin politizar este atroz y repudiable atentado, porque si bien varios medios de [in]comunicación, de manera temeraria han responsabilizado a la guerrilla del ELN por un trino en una de sus cuentas Twitter en el que se lee: “¡Algo sucederá en el calor de esta ciudad!, un estallido de mujeres y hombres que se empiezan a organizar para sacar tanta maleza de este gran jardín de flores rojas.”, ninguno de esos medios que calificaron el trino como: “terrorífico” (Publimetro); “un trino parecía advertir del hecho” (Caracol); y un “trino confuso (que) pusieron en alerta a la ciudad (sic)” (Confidencial Colombia), ninguno de ellos mencionó que en dicho trino hay un enlace que conduce a un artículo de opinión publicado en una de las páginas web de esa estructura guerrillera y en ningún espacio de esta frase ni del artículo se hablan de atentados o acciones de guerra en la capital colombiana; al leer el artículo se puede establecer que en el, ni de manera remota se prevee una acción de guerra, sino que parece más una carta abierta de opinión con contenido ideológico dirigida a simpatizantes y milicianos en las ciudades (no dice nada en concreto sobre Bogotá) y en las universidades públicas, propio de la estructura política de esta insurgencia, por tanto es una incongruencia informativa el afirmar que dicho trino era una amenaza o advertencia de la ocurrencia de un atentado.

Por un lado, el articulo guerrillero, es un llamado a crear y a fortalecer los procesos sociales: “hemos decidido apostarle no sólo a la organización social dentro de nuestro sector y territorio de incidencia, en este caso la Universidad pública. Sino también de manera mucho más amplia hemos decidido hacerle frente, resistencia y organización dentro de un proceso (…) de guerrilla urbana, un proceso que requiere de igual manera un compromiso constante.” Por otro lado, puntualiza sobre los legados académicos de referentes sociales, sobre el capitalismo y la corrupción en las ciudades: “esta decisión política que hemos tomado se construya y fortalezca en esa complejidad vigilada que es la ciudad, en las fauces mismas del modelo, lo cual debe conllevar mucho trabajo y lectura constante”.

Por si fuera poco, para crear cortinas de humo en la opinión pública, Noticas Caracol aseguró que Pablo Beltrán, jefe negociador del ELN, se había comunicado con ese medio “para determinar” (si el ELN) había participado o no en el referido atentado, noticia que fue desmentida por este grupo guerrillero a través de la cuenta de Twitter de la Delegación de paz del ELN. No obstante, la opinión pública no podría asegurar, pero tampoco descartar, que se trate de un autoatentado, es necesario reprochar el acto y actuar prudentemente, dado que el ELN con su silencio sobre el hecho deja ver cierta incertidumbre sobre la autoría o no por parte de alguna de sus estructuras, ellos deberán pronunciarse con certeza y claridad al respecto, porque sin duda, este tipo de acciones ensombrece más la negociación de paz, que hoy se mantiene casi nula, y la esperanza de un acuerdo de paz que haga brillar el verde esperanza en el territorio colombiano, más cuando sabemos que estamos frente a un gobierno de estirpe guerrerista que ha buscado, por todos los medios, hacer “trizas” el acuerdo de paz alcanzado con las FARC-EP.

Es muy vergonzoso que el gobierno nacional de Colombia, utilice la muerte de estos jóvenes cadetes para legitimar la implantación reencauchada de la “política de mano dura” de la “seguridad democrática”; no se puede utilizar estas muertes para lavar las violaciones a los derechos humanos cometidas por la Policía Nacional de Colombiano y demás miembros de la fuerza pública, ni para que los asesinatos de líderes y líderesas sociales pasen desapercibidos o como hechos normales, porque si bien duelen las muertes de estos jóvenes policías, no se puede hacer ver que las únicas vidas que importan son las de ellos y que el acuerdo de paz no sirve. El llamado a los medios de [in]comunicación y a la opinión pública, es que debe dolernos la rapidez con la que pretenden hacernos olvidar que hay miles de muertes que nadie llora y que a nadie enlutan, nuestro deber, como seres humanos, no es dejar que controlen nuestro duelo, sino que defendamos la vida de todas y todos y a toda costa, sin selectividad, sin animosidad guerrerista.

Lo anterior lo digo, porque en menos de una hora, el gobierno colombiano ya había identificado al suicida que detonó el carro bomba y en horas de la noche capturó a dos supuestos integrantes de la estructura urbana del ELN, uno de ellos identificado como Ricardo Andrés Carvajal, capturado por la Sijín de la Policía hacia las 10 de la noche de ayer 17 de enero de 2019, en el barrio Los Lanches de Bogotá D.C. , y trasladado a los juzgados de Paloquemao, en donde según el corrupto Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martines, se le imputaran cargos por terrorismo, concierto para delinquir, porte ilegal de armas, entre otros delitos, dado que según informes de la Fiscalía General de la Nación, el sujeto en mención, en una interceptación telefónica que le hicieron después del atentado, supuestamente reconoció haber participado en el atentado, además, en rueda de prensa el Fiscal en comento aseguro que: «En el allanamiento incautamos el celular, un manual del combatiente, uniformes, overoles…», lo irónico del asunto es que en las imágenes que comparte la Fiscalía General de la Nación a través de su cuenta de twitter, el manual de combatiente incautado es de las fuerzas militares y no de la estructura guerrillera, esperamos que no se trate de otro “Falso Positivo Judicial” y que si es uno de los responsables directos pague por el mismo.

No obstante, también esperamos del gobierno nacional que aplique la misma celeridad en cada uno de los asesinatos selectivos y sistemáticos de Líderes y Líderesas Sociales, porque la justicia no debe ser selectiva.

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